Ubicada entre la Sierra de Velasco y el Nevado del Famatina, Chilecito es uno de los destinos más atractivos de La Rioja para quienes buscan combinar naturaleza, historia y aventura. El Famatina supera los 6.000 metros de altura y domina buena parte del paisaje, convirtiéndose en una referencia permanente durante el recorrido por la ciudad y sus alrededores. Acompañados por Matías Vacca, secretario de Turismo de Chilecito, conocimos algunos de los espacios que explican por qué esta zona tiene una identidad tan ligada a la minería, al patrimonio industrial y al turismo de montaña.

Turismo de Chilecito
Uno de los grandes símbolos del destino es el Cable Carril Chilecito–La Mejicana, una obra construida a comienzos del siglo XX para transportar minerales desde la mina ubicada en el Famatina hasta la ciudad. El sistema tiene alrededor de 35 kilómetros y nueve estaciones, y fue diseñado como una gran infraestructura de transporte aéreo en plena montaña. La Estación 2, ubicada a pocos kilómetros del centro, conserva parte de esa historia y hoy funciona como espacio turístico, con recorridos guiados y emprendimientos locales. Allí también pueden verse antiguas calderas y mecanismos que muestran cómo se movía el sistema mediante vapor.



El recorrido también permite conocer la Mina La Mejicana, situada a unos 4.600 metros sobre el nivel del mar, a la que se llega mediante travesías 4×4. Esta zona fue clave para la historia minera de Chilecito y todavía conserva restos de infraestructura, caminos y paisajes de alta montaña. Vacca explicó que la ciudad hoy busca transformar ese pasado productivo en un recurso turístico y cultural, con una mirada puesta en la conservación y en el desarrollo local. El Cable Carril, de hecho, busca fortalecer su reconocimiento patrimonial y consolidarse como uno de los grandes íconos del turismo industrial argentino.
Otro sitio clave es Samay Huasi, que en lengua quechua significa “Casa de Descanso”. La propiedad perteneció a Joaquín V. González, una de las figuras políticas e intelectuales más importantes de Argentina, y hoy es administrada por la Universidad Nacional de La Plata. En su interior se conservan muebles, documentos, objetos personales, una sala iconográfica, piezas arqueológicas y espacios dedicados al arte y la historia. González también tuvo una relación directa con el desarrollo de Chilecito y con el impulso de obras como el ferrocarril y el propio Cable Carril.



Chilecito completa su oferta con bodegas, olivares, nueces, circuitos arqueológicos y paisajes que conectan con la historia de los pueblos originarios y el paso del Qhapaq Ñan. Esa mezcla entre patrimonio, aventura y producción local hace que el destino se pueda recorrer desde distintas miradas. Aquí, la historia minera no quedó detenida en el pasado: hoy se transforma en experiencias turísticas que permiten comprender cómo se construyó la identidad de la región y por qué el Famatina sigue siendo el gran protagonista del paisaje riojano.





