En las laderas del Famatina, Chilecito conserva una de las obras de ingeniería minera más singulares de Argentina: el Cable Carril Chilecito–La Mejicana, un sistema de transporte aéreo construido a comienzos del siglo XX para unir la ciudad con la mina La Mejicana, a más de 4.000 metros de altura. Hoy, más de un siglo después, el municipio trabaja para fortalecer su conservación, divulgar su historia y avanzar con el objetivo de que algún día pueda ser reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO.
La obra tiene aproximadamente 35 kilómetros de extensión, nueve estaciones y seis tramos de tracción, y fue concebida para transportar minerales desde la alta montaña hasta Chilecito. Su montaje comenzó después de la licitación de 1902 y la inauguración completa se realizó en 1905. Gran parte de la infraestructura fue desarrollada con tecnología alemana de la firma Adolf Bleichert & Co., en una época en la que llevar materiales, calderas, cables y herramientas hasta la montaña exigía una enorme movilización de trabajadores y animales de carga.
Durante la visita al museo de la Estación N.º 1, Javier Tarabanoff, integrante de la Secretaría de Turismo de Chilecito, explicó a los periodistas internacionales cómo funcionaba aquella impresionante estructura. Allí todavía se conservan herramientas, fragmentos del cable, registros laborales, minerales, antiguas botas utilizadas por los trabajadores y equipos de comunicación que permitían mantener conectadas las estaciones a lo largo de la montaña.

Uno de los detalles que más sorprende es la logística utilizada para construirlo. Algunas torres alcanzaban decenas de metros de altura y sus piezas eran ensambladas y remachadas directamente en el terreno. Las grandes cargas debían avanzar por caminos de montaña con mulas o mediante grupos de trabajadores, mientras que el sistema telefónico acompañaba prácticamente toda la línea para permitir la comunicación entre estaciones.
El Cable Carril es actualmente Monumento Histórico Nacional, pero Chilecito mantiene desde hace varios años un proyecto más ambicioso: lograr su reconocimiento internacional. En julio de 2026, la ciudad realizó un seminario dedicado precisamente a revisar una década de trabajo en torno a su conservación y al proceso local de preparación de una futura postulación como Patrimonio Mundial.
Hay, sin embargo, una precisión importante: el Cable Carril todavía no aparece en la Lista Tentativa de Argentina publicada por la UNESCO, paso previo necesario para que un bien pueda ser formalmente nominado a la Lista del Patrimonio Mundial. Es decir, actualmente existe un trabajo institucional y patrimonial orientado a impulsar esa candidatura, pero aún no se trata de una nominación formal ante el organismo internacional.

La aspiración adquiere mayor relevancia porque La Rioja ya cuenta con patrimonio reconocido por la UNESCO. El Parque Nacional Talampaya integra, junto a Ischigualasto, un sitio declarado Patrimonio Mundial desde 2000, mientras que el Qhapaq Ñan – Sistema Vial Andino fue inscrito en 2014 como una red cultural compartida por seis países sudamericanos.
Ahora, Chilecito quiere que el Cable Carril gane mayor visibilidad internacional. Más allá de una eventual declaratoria, la estrategia apunta a mostrar una historia donde se cruzan minería, tecnología, esfuerzo humano, paisaje de alta montaña y uno de los capítulos más importantes del desarrollo económico de la región.
El Cable Carril también fue presentado a los periodistas internacionales que participan en el FAM Press más largo en la historia de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), como parte de la apuesta de La Rioja por proyectar sus atractivos hacia nuevos mercados y medios de comunicación.
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