Luis Gordón, el hombre detrás de Concepción: la bodega riojana que prefiere cuidar la tierra antes que forzar la producción

Hay lugares donde el vino empieza en una máquina y otros donde comienza mucho antes, mirando el suelo, esperando la luna y aceptando incluso que algunos pájaros se lleven parte de la cosecha. En Sañogasta, Chilecito, Concepción Viñedos Sustentables eligió ese segundo camino. No busca obligar a la tierra a producir más rápido ni llevar cada planta hasta su máximo rendimiento: aquí la apuesta es acompañarla, entenderla y dejar algo vivo para quienes todavía ni siquiera han nacido.

Ese pensamiento nació mucho antes de que existiera el viñedo. Luis Gordón creció en este pueblo riojano viendo pequeños parrales familiares destinados, principalmente, a producir uvas para comer. Años después, la universidad terminó de despertar una pasión que llevaba dentro. Durante décadas imaginó su propio proyecto hasta que, en 2017, plantó las primeras vides de Concepción. Hoy la finca tiene alrededor de 5.700 plantas en una hectárea y media, entre Malbec, Cabernet Franc y el emblemático Torrontés Riojano.

Vinos y Tapas La Concepción

Pero Concepción no quería convertirse simplemente en otra bodega. Desde el comienzo optó por una producción ecológica y, con los años, encontró en la agricultura biodinámica la filosofía que mejor representaba lo que la familia quería hacer. La propia Secretaría de Turismo de La Rioja presenta actualmente al establecimiento dentro de la Ruta del Vino Riojano como una experiencia de producción biodinámica, ecológica y sustentable

Aquí la diferencia se nota al caminar. Entre las hileras no hay un suelo completamente desnudo ni una obsesión por eliminar todo aquello que compita con la vid. Crecen cubiertas vegetales, vuelan pájaros y un caballo forma parte del pequeño ecosistema de la finca. Los residuos vegetales y animales vuelven a la tierra mediante compostaje, el riego por goteo busca reducir el consumo de agua y las tareas del viñedo se organizan teniendo en cuenta los ciclos naturales y el calendario lunar.

Viñedo La Concepción

Luis lo explica desde una idea sencilla: mientras una agricultura exclusivamente orientada al rendimiento puede preguntarse cuánto puede producir una planta en el menor tiempo posible, ellos se preguntan cuánto tiempo puede vivir esa planta y qué dejarán después de pasar por allí. “Cuidamos para los que conocemos, cuidamos para los que no conocemos y cuidamos para los que no conoceremos nunca”, resume.

Esa filosofía implica incluso aceptar pequeñas pérdidas. Cuando los pájaros comenzaron a comer algunas uvas, Gordón sabía perfectamente qué podía hacer para alejarlos: viene de la agricultura convencional y conoce sus herramientas. Decidió no hacerlo. Prefirió escuchar su canto y compartir una parte de la fruta antes que romper el equilibrio que estaba intentando construir. Para esta familia, esa decisión también forma parte del vino.

La misma idea continúa cuando llega el momento de elaborar. Frente a una industria en la que existen numerosas herramientas enológicas legales para corregir color, acidez, estructura o determinados perfiles, Concepción busca intervenir lo menos posible. La intención es que la botella cuente de dónde viene, que conserve algo del sol de La Rioja, del agua que baja de la montaña, de las noches frescas y de esos suelos aluviales sobre los que crecen las vides.

Muestra de Vinos

No significa que rechacen la tecnología ni que presenten su método como superior al de otras bodegas. Es una elección de identidad. Concepción todavía no posee certificación biodinámica, algo que el propio Gordón aclara abiertamente: siguen estas prácticas por convicción y filosofía familiar, no para colocar un sello en la etiqueta.

También producen a una escala deliberadamente pequeña. Aunque calculan que el viñedo podría acercarse a unas 10.000 o 12.000 botellas, actualmente elaboran alrededor de 5.000. No hay una carrera por llenar estanterías. En un mercado vitivinícola cada vez más industrializado y competitivo, la familia decidió avanzar a otro ritmo.

Y quizá allí esté la experiencia más particular de visitar Concepción. María José, esposa de Luis y parte fundamental del proyecto, cuenta que al comenzar a recibir viajeros descubrieron que aquello que estaban construyendo podía ser también un refugio frente a un mundo acelerado. Aquí el tiempo parece bajar de velocidad: se camina entre las plantas, se escucha la historia del suelo, se prueba el vino y se entiende que producir también puede significar esperar.

Vista de periodistas internacionales OMPT

El establecimiento forma parte oficialmente de la Ruta del Vino Riojano y es una de las paradas promocionadas por la Secretaría de Turismo de La Rioja dentro del circuito de Chilecito y Famatina, donde los visitantes pueden recorrer los viñedos y conocer directamente su modelo de agricultura sustentable. 

Concepción Viñedos Sustentables también abrió sus puertas a los periodistas internacionales que participan en el FAM Press más largo en la historia de la Organización Mundial de Periodismo Turístico (OMPT), mostrando otra cara del vino riojano: una en la que la experiencia turística no termina con una degustación, sino que invita a preguntarse cómo queremos relacionarnos con la tierra.

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