En el Valle de Famatina, La Rioja, funciona Valle de la Puerta, una de las bodegas de mayor escala de la región y un proyecto agroindustrial que combina vino, aceite de oliva, nueces y turismo. La empresa cuenta con una finca de gran extensión, genera más de 150 empleos directos que aumenta hasta 300 cuando es época de recoger la cosecha y exporta buena parte de su producción a mercados como China, Estados Unidos, Brasil y distintos países de Europa. Fuentes del sector también registran envíos a Reino Unido, Alemania, Bélgica, Países Bajos y otros destinos internacionales, consolidando a la firma como una de las bodegas riojanas con mayor proyección exportadora.

La historia del emprendimiento comenzó en la década de 1990, cuando fueron plantadas sus primeras vides y olivares en este valle ubicado entre las sierras del Famatina y Velasco. Hoy la propiedad reúne cientos de hectáreas productivas destinadas principalmente a olivos, viñedos, nogales y uvas para pasas. Entre sus variedades de vino aparecen el Torrontés Riojano, Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda y Syrah, además de diferentes líneas de vinos jóvenes, reservas y propuestas con crianza. La amplitud térmica de la zona —con días cálidos y noches más frescas— es uno de los factores que la bodega identifica como clave para la calidad de sus uvas.

Uno de los pilares actuales de Valle de la Puerta es la sustentabilidad. La empresa cuenta con certificaciones vinculadas a prácticas sostenibles y trabaja en el aprovechamiento de residuos productivos: restos de poda de olivos son transformados mediante hornos pirolíticos en biocarbón, mientras otros subproductos de la elaboración de vino encuentran nuevos usos. La firma también ha desarrollado proyectos relacionados con biofertilizantes y eficiencia productiva, buscando reducir desperdicios y dar un nuevo valor a materiales que antes quedaban fuera del proceso.


La experiencia se completa con una fuerte apuesta por el enoturismo. La bodega recibe visitantes todos los días mediante recorridos guiados y degustaciones, donde se explica desde el cultivo de la vid hasta la fermentación, el paso por barricas y el embotellado. Para quienes recorren La Rioja, Valle de la Puerta ofrece una oportunidad para conocer una cara distinta de la provincia: la de una producción que nace en un paisaje semidesértico, apuesta por la innovación y termina llegando a mesas de varios continentes.






