De posible sede de la Independencia a cantina tucumana: la historia que guarda El Cardón, una de las casas más antiguas de la ciudad

En pleno centro de San Miguel de Tucumán, en Las Heras 50 y a pocas cuadras de la Casa Histórica de la Independencia, funciona El Cardón, una cantina de gastronomía regional instalada en una de las construcciones más antiguas que permanecen en pie en la ciudad. El espacio forma parte de la Peña Cultural El Cardón y está a cargo desde hace cerca de 15 años de Silvia Liliana “Lili” Campero, quien define la experiencia con una precisión importante: “No somos un restaurante. Esto es una cantina”. La casona está vinculada a la historia del general Gregorio Aráoz de La Madrid y fue escenario de episodios relacionados con el período de la Independencia argentina. 

La Peña Cultural El Cardón fue fundada en 1947 para promover distintas expresiones artísticas y culturales, y con el tiempo encontró en esta histórica vivienda su sede permanente. Allí han convivido música, pintura, poesía, literatura y gastronomía, razón por la que su concepto de “peña” va mucho más allá de los espectáculos folclóricos. Actualmente, Turismo de Tucumán incluye al Patio de Comida Regional Peña Cultural El Cardón dentro de su circuito de peñas tucumanas, destacando su propuesta de cocina regional y actividades musicales. 

Campero sostiene que su misión no consiste únicamente en cocinar, sino en hacer que el visitante se acerque a la cultura tucumana a través de los sentidos. La protagonista de la carta es la empanada tucumana, elaborada artesanalmente con carne vacuna, cebolla, cebolla de verdeo, huevo y especias. A ella se suman preparaciones tradicionales como humita, tamales y locro. “Llegás a Tucumán y tenés que comer una empanada”, resume Lili. Su propuesta ha ganado reconocimiento entre visitantes y medios especializados; en julio de 2026 llegó a preparar más de 200 docenas de empanadas durante las celebraciones de la Independencia. 

Locro.

Pero la experiencia de El Cardón también está en su atmósfera. Campero explica que muchos visitantes encuentran allí recuerdos de la casa de sus abuelos o de su infancia: el patio, los aromas de comida recién preparada y una atención cercana hacen que la histórica casona siga sintiéndose como un hogar. Su invitación para quienes llegan a Tucumán es sencilla: “Que visiten El Cardón, que vean un poquito de la cultura tucumana y que vivan un poquito la historia de Tucumán”.

Para el viajero, es una oportunidad de conocer la provincia no solo observando su patrimonio, sino también sentándose a la mesa y probándolo.

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