Catamarca quiere posicionarse ante los viajeros internacionales como “el secreto mejor guardado de Argentina”, una definición utilizada por la ministra de Cultura, Turismo y Deporte, Daiana Roldán, para resumir la estrategia con la que la provincia busca atraer nuevos visitantes. La funcionaria destacó que el destino combina naturaleza, patrimonio, bodegas, termalismo y tranquilidad, mientras trabaja para mejorar su conectividad aérea y consolidarse en mercados del exterior. “Somos un destino en donde se viven experiencias, un destino simple, pero con unos paisajes imponentes”, aseguró Roldán. La frase también forma parte de la campaña oficial de promoción turística de Catamarca.

Entre los lugares que la ministra considera imprescindibles aparecen Tinogasta, Fiambalá y la Ruta del Adobe, un corredor de unos 55 kilómetros donde pueden encontrarse casonas, iglesias y construcciones de hasta tres siglos de antigüedad. A esto se suman las Termas de Fiambalá, ubicadas entre montañas de la Cordillera de los Andes, con 14 piscinas naturales cuyas aguas alcanzan temperaturas de entre 28 y 51 grados, además de dunas, viñedos de altura y pequeños pueblos que mantienen su identidad.
Roldán considera que una de las mayores fortalezas de Catamarca está precisamente en no ser todavía un destino turístico masificado. Su apuesta apunta hacia viajeros que buscan silencio, contacto con la naturaleza y experiencias alejadas de los grandes centros urbanos. “Menos siempre es más”, señaló. Sin embargo, reconoció que la conectividad continúa siendo uno de los principales desafíos, tanto para facilitar la llegada de turistas como para incentivar nuevas inversiones y conseguir tarifas aéreas más competitivas.

La provincia también pretende mirar más allá del mercado argentino. Roldán, quien participa en el Ente Turismo Norte Argentino, señaló que existe interés en promocionar conjuntamente el norte del país ante viajeros internacionales que habitualmente relacionan Argentina con Buenos Aires, Mendoza o la Patagonia. Catamarca quiere ofrecer otra imagen: aguas termales que nacen entre las montañas, arquitectura de adobe, vinos, ríos, paisajes desérticos y experiencias donde el ritmo del viaje cambia. “Tenemos unos paisajes que realmente parecen un cuadro”, resumió la ministra.





