El Cristo que abraza a Chilecito desde las alturas: 16 metros, historia y una vista que vale cada escalón

En uno de los puntos más altos y simbólicos de Chilecito, La Rioja, se levanta el Cristo del Portezuelo, una escultura de 16 metros de altura que recibe a visitantes con los brazos abiertos y ofrece una de las vistas panorámicas más completas de la ciudad. Inaugurado el 24 de abril de 2011, el monumento fue realizado por el escultor riojano Alejandro Nicolás Carrizo y se convirtió en uno de los atractivos religiosos y culturales más reconocidos del destino. Desde sus pies se puede contemplar, hacia un lado, la Sierra de Velasco y, hacia el otro, el imponente Famatina. 

Vista.

El ascenso se realiza por una larga escalinata que fue concebida como homenaje al Bicentenario de la Patria. Distintas fuentes registran alrededor de 200 escalones, distribuidos en tramos con espacios de descanso, jardines de cactus y referencias gráficas inspiradas en culturas originarias de la región. Durante la visita, guías locales explican que el recorrido busca conectar el paisaje con la historia de Chilecito y que los brazos abiertos del Cristo representan protección para sus habitantes y bienvenida para quienes llegan por primera vez. 

El lugar también funciona como un espacio de encuentro comunitario. Allí se realizan ferias de emprendedores, actividades escolares, encuentros culturales, presentaciones de música y danza y celebraciones vinculadas a fechas especiales. Esta dimensión social ha convertido al Cristo del Portezuelo en algo más que un monumento: es también un punto de reunión para familias, instituciones y visitantes que buscan conocer la identidad local desde una mirada cercana.

Para el viajero, la experiencia cambia según la hora. Durante el día, el mirador permite apreciar la amplitud del valle y las montañas que rodean Chilecito; al caer la tarde, el paisaje adquiere otros colores y por la noche la figura iluminada puede observarse desde distintos sectores de la ciudad. Visitantes destacan precisamente esa doble experiencia, de día y de noche, y la posibilidad de contemplar Chilecito desde arriba. 

Vista a Chilecito.

El Cristo del Portezuelo resume buena parte de lo que ofrece Chilecito: paisaje, cultura, espiritualidad y una fuerte relación con su territorio. Para quienes recorren La Rioja, es una parada recomendada no solo por la monumentalidad de la escultura, sino por la sensación de llegar a uno de esos lugares desde donde se entiende mejor la geografía y la identidad de una ciudad.

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